Profesionales de las artes escénicas enfrentan retos económicos que los obligan a diversificar sus fuentes de ingreso
Por: Naiomy Vázquez Santiago y Miliany Rivera Maysonet
La viabilidad económica del teatro en Puerto Rico genera opiniones divididas entre los profesionales del sector. Mientras algunos consideran posible subsistir exclusivamente de esta disciplina artística, otros afirman que la realidad económica obliga a los actores a buscar empleos alternativos para garantizar su sustento.
Una industria con tradición, pero limitadas oportunidades
Puerto Rico cuenta con una larga tradición teatral, pero actualmente esta no se traduce en suficientes oportunidades laborales para quienes se dedican a las artes escénicas, reseña la publicación 9Millones. La escasez de compañías teatrales constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo profesional en el sector.
“Muchas veces estos talentos nuevos tienen que traer sus propias compañías”, explicó Iris Berrios, maestra de teatro en la Escuela Superior Rubén Rodríguez de Naranjito. Esta situación limita la expansión del teatro como industria viable y obliga a los artistas emergentes a asumir roles empresariales para los que no necesariamente están preparados.

Falta de reconocimiento y apoyo institucional
La limitada difusión y apoyo hacia el teatro representa otro desafío significativo. Alfonsina Molinari, actriz profesional, señala que existe una percepción errónea sobre las prioridades en el apoyo a las artes: “El argumento siempre se va porque le tenemos que dar la oportunidad para crear más pintores, cantantes. Eso no tiene nada que ver, se trata de apreciar las artes, conocer las artes”.
Los profesionales del sector critican la falta de énfasis en el teatro dentro del sistema educativo, lo que impide que nuevas generaciones desarrollen aprecio por esta forma de arte. La actriz Adianez Ortiz considera que el reconocimiento inadecuado del teatro no es exclusivo de Puerto Rico, sino un fenómeno global.


Realidades económicas de la producción teatral
La viabilidad económica de las producciones teatrales depende principalmente de la promoción y la asistencia del público, indica Primera Hora. Los costos de producción incluyen elementos como escenografía, vestuario y utilería, considerados inversiones prioritarias por su impacto visual.
Según Berrios, las obras escolares logran cubrir gastos y generar fondos para futuras producciones, además de remunerar a estudiantes a través de la Cooperativa de Bellas Artes. Sin embargo, las producciones comerciales enfrentan mayores gastos y, aunque generan ganancias, estas resultan insuficientes para financiar completamente nuevos proyectos.
Compensación económica insuficiente
Los actores reciben aproximadamente $300 por obra completa, sin incluir el período de preproducción. Esta compensación, según los profesionales consultados, resulta insuficiente para cubrir los gastos básicos de vida, especialmente considerando el actual incremento en el costo de productos básicos.
La diferencia con mercados internacionales es notable: mientras las entradas en Nueva York oscilan desde $100, en Puerto Rico van desde $25 hasta $40, reflejando las limitaciones del poder adquisitivo local.
Estrategias de supervivencia profesional
La mayoría de los actores recurren a múltiples empleos para asegurar su estabilidad económica. La profesión demanda constante participación en audiciones y disponibilidad para diversos proyectos relacionados con la industria.
“Tienes que estar bien dispuesto a dar de tu tiempo, de tu corazón, a dar tu vida para hacer esto”, afirmó Berrios, describiendo el nivel de compromiso requerido para intentar vivir exclusivamente del teatro.
Perspectivas comparativas internacionales
Las condiciones del teatro en otros países contrastan significativamente con la realidad puertorriqueña. Según Ortíz, en lugares como Nueva York y Europa, el teatro recibe mayor reconocimiento e importancia, lo que se traduce en mejores condiciones económicas para los profesionales.
“No es valorado monetariamente como se supone el teatro”, expresó Ortiz, resumiendo la percepción generalizada sobre la subvaloración económica de esta disciplina artística en la isla.
