Moda sostenible sin perder el estilo

Por: Rachell Ortiz Colón

Como la moda rápida está desgarrando nuestro planeta, ¿puede el “thrifting” junto con marcas sostenibles coser un futuro más limpio y consciente?

En el vibrante tapiz cultural de Puerto Rico, la moda rápida ha tejido una trama peligrosa que amenaza tanto la isla como el planeta. A medida que la industria de la moda se consolida como la segunda más contaminate del mundo, los estragos se hacen evidentes en la forma de desechos de ropa que inundan los vertederos de Puerto Rico. Sin embargo, en este escenario apremiante, destellos de esperanza emergen a través de soluciones sostenibles locales.

La moda rápida, impulsada por una maquinaria insaciable de producción y consumo, ha catapultado a la industria de la moda al segundo lugar en la lista de contaminates mundiales. Según  la Universidad Católica, los números son alarmantes: el 20% de las aguas residuales globales y el 10% de las emisiones globales de carbon son atribuibles a la producción textil. Además, el consumidor promedio adquiere un 60% más de ropa que hace una década, y una prenda tiene una vida útil efímera, siendo utilizada solo diez veces antes de ser descartada.

En Puerto Rico, este problema se manifiesta de manera palpable con 400 millones de libras de ropa y textiles que llegan a los vertederos anualmente. Lo más preocupante es que, según la Agencia de Protección Ambiental, solo el 15% de los textiles desechados son donados, mientras que el 85% termina su viaje en los vertederos locales, contribuyendo al problema global de contaminación.

En medio de esta crisis, surge la pregunta central: ¿Cómo la moda rápida está desgarrando nuestro planeta, y puede el “thrifting” junto con marcas sostenibles coser un futuro más limpio y consciente? Para responder, nos sumergimos en las perspectivas de dos visionarias locales que están transformando la narrativa de la moda en la isla.

Matilsha Marxuach, fundadora y diseñadora de Con Calma, comparte la filosofía detrás de su marca, destacando la importancia de la calidad y la durabilidad. Su enfoque hacia la moda reciclada incluye colaboraciones con fábricas especializadas, como “The New Denim Project”, que producen textiles de alta calidad a partir de materiales ureciclados. “A diferencia del “fast fashion” tú puedes ir a la tienda, gastar el dinero ahorrado y se te rompe al otro día y eso realmente es una de las cosas que yo resalto porque eso es una falta de respeto al consumidor. La calidad es muy importante al igual la durabilidad. Hoy día estamos más adelantamos con la salida de textiles ecológicos.”  Marxuach mencionó como una de sus diseñadoras enterró su diseño para ver cuánto duraba y para su sorpresa este se deshizo. De igual manera, subrayó la necesidad de educar a los consumidores sobre la autenticidad y la procedencia de los materiales para fomentar un cambio hacia la moda sostenible.

Desde Electroshock, Mónica Oquendo práctica el  “thrifting”en Puerto Rico. Destacando la importancia de que reducir el impacto ambiental, Oquendo explicó cómo la moda de segunda mano contribuye al medio ambiente al evitar que la ropa termine en vertederos colaborando con artistas locales y abriendo espacios para piezas contemporáneas. “Es bien importante el re-usar lo que está alrededor tuyo, mover esa mercancía que ya está aquí. Mucha gente compra mucha en paca es lo mismo que traer ropa de afuera, creando otro problema en vez de dar uso a lo que tenemos aquí. Trabajar en eso para reducir ese impacto ambiental” declaró Oquendo. Electroshock busca no solo vender ropa, sino también ser un punto de encuentro comunitario.

En cada puntada de estas visionarias, se teje un cambio significativo. La moda sostenible, con su enfoque en la durabilidad, el reciclaje y la comunidad, se presenta como la antítesis del fast fashion. Estas iniciativas locales no solo buscan cambiar la forma en que vestimos, sino también cómo entendemos y valoramos la moda.

Puerto Rico, a través de sus defensoras de la sostenibilidad, está escribiendo un nuevo capítulo. Desde el “thrifting” hasta marcas sostenibles, la isla está demostrando que la moda puede ser un medio de expresión personal y cultural sin comprometer el bienestar del planeta. En cada compra, en cada elección consciente, Puerto Rico teje un futuro donde la moda es sinónimo de respeto, responsabilidad y, sobre todo, esperanza.

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