Por: Sara Rivera
Las luces del Cine Roosevelt se apagaron por última vez en 2021, después de 73 años iluminando Hato Rey. Su cierre marcó más que el fin de un negocio, simbolizó el final de una era dorada donde las salas de cine eran templos de entretenimiento. Hoy, mientras Netflix celebra haber superado los 300 millones de suscriptores mundiales, Puerto Rico y el resto del planeta enfrentan una pregunta incómoda, ¿está muriendo el cine tradicional o simplemente evolucionando?
Los años noventa marcaron una época dorada para el cine; hoy la industria enfrenta dificultades para mantener su esencia en medio de la saturación de las plataformas de streaming. Las plataformas de video y contenido en línea han superado en grandes números el consumo de cines locales. Esto ha ocasionado la pérdida de la esencia del cine en su forma tradicional, lo que genera discusiones sobre la industria cinematográfica puertorriqueña tiene futuro en la pantalla grande.
La evolución del consumo
Desde la pandemia han ocurrido cambios notables, como el cierre de cines importantes en la isla. En el año 2023, se creía que la industria del cine se estaba recuperando de las consecuencias que trajo consigo la pandemia; sin embargo, en el pasado año 2024, el número de entradas de cine vendidas alrededor de todo el mundo fue de un 8.8% menos en comparación con el 2023, reveló el Observatorio Europeo del Audiovisual. Asimismo, en una encuesta realizada por la revista Forbes, demostró que el 100% de los encuestados prefiere utilizar los servicios de streaming.
En años recientes las producciones fílmicas locales han aumentado ligeramente. A pesar de que festivales de cine como el Puerto Rico Film Festival y el Lusca Film Festival se realizan en la isla, aún no se logra obtener una presencia fuerte en los cines del patio. Aunque algunas producciones locales logran estrenar en cines, no permanecen mucho tiempo en sala. “Si no ves las películas puertorriqueñas durante su breve exhibición inicial, probablemente no las verás”, lamentó el crítico de cine Mario Alegre, al tiempo que señaló es difícil encontrarlas después en plataformas de streaming, Blu-ray o DVD. Esta falta de canales alternativos de distribución perpetúa el ciclo de invisibilidad del cine local.
“Es cierto que el cine ya no es tan popular como era antes, siento que los intereses de las personas han cambiado. Hay muchas más actividades que ir al cine”, comentó Alejandro Toro, director y creador de Film Nights, una iniciativa que celebra la comunidad audiovisual. El estilo de vida y los intereses de la audiencia no son los mismos de aquella época del cine en los noventa que dejó una huella en su historia. Factores como las redes sociales cumplen un rol importante en la valoración y en cómo se percibe el contenido en la actualidad. En la publicación de Abril Requero sobre la decadencia del cine y sus espectadores para El Capital Noticias, se comenta que las nuevas generaciones pueden ser las causantes de la pérdida de la esencia del cine en la actualidad debido al consumo de contenido rápido y trivial.
Por su parte, Toro señala que no cree que se esté perdiendo la esencia del cine, sino que está evolucionando. Además, expresa que todo depende de las perspectivas, los recursos y las limitaciones. También añadió que las cosas cambian constantemente, como la manera en que consumimos contenido y el formato en el que lo creamos.
En Puerto Rico existen múltiples iniciativas como la de Film Nights, que dan visibilidad al cine emergente; sin embargo, la exposición es algo que varios cineastas nuevos en la industria no están tomando en consideración, según Toro. Son muy pocos los que se acercan a él con una propuesta clara para presentar sus proyectos.
El impacto en los creadores locales
Esta decadencia del cine afecta directamente al cineasta que sigue la ruta tradicional de hacer cine. En cuanto al cine puertorriqueño, este ha comenzado a adaptarse a este cambio, como es el caso de un mediometraje unipersonal producido durante la pandemia titulado Mara Tres Veces, una producción de Teatro Público para el Festival de Teatro Puertorriqueño e Internacional 2020 del Instituto de Cultura Puertorriqueña. En el mediometraje se aplicaron las técnicas de cámara y cine a una obra de teatro para su consumo “on demand”.
“Cuando las personas ven que sale una película puertorriqueña no le prestan atención y prefieren la que viene de afuera en vez de apoyar lo local”, expresa Irializ Siaca, actriz profesional puertorriqueña.
La conexión que crea la audiencia con los actores en una sala de cine forma parte de la esencia tradicional del cine. Siaca describe esa conexión como especial e importante, ya que como actriz ella interpreta y refleja emociones. “Quizá esté pasando por algo similar a lo del personaje y esa persona se sienta identificada. Que tu arte lleve un mensaje, que lleve algo”.
Para los actores en producciones locales, la exposición es vital en el proceso de forjar su carrera profesional. La industria cinematográfica estadounidense es conocida por la exposición constante de los mismos actores de siempre; según Requero, esto no contribuye a la renovación del cine y a su evolución. Siaca, desde su experiencia, describe a la comunidad de actores como diversa; además, menciona que en la industria local buscan a personas que no han participado en producciones para brindarles la oportunidad. “Esto no es una competencia, todos queremos hacer nuestro arte, se tiene que fomentar eso”, señaló.


La preocupación económica
A pesar de las distintas oportunidades que se les brindan a los actores emergentes en la isla, existe una variable persistente en la mente de los actores, la preocupación económica y la posibilidad de poder vivir de su pasión. Como Siaca, muchos actores están preocupados por esto y toman la drástica decisión de perseguir una carrera que brinde estabilidad económica, abandonando sus pasiones. Además, planteó que se le debe incentivar al actor para darle la oportunidad de pensar en la posibilidad viable de poder vivir de la pasión y luchar por ello.
Hoy, el edificio que alguna vez albergó el Cine Roosevelt permanece en silencio en Hato Rey. No hay filas de espectadores esperando por la próxima función. Pero en algún lugar de Puerto Rico, un proyector se enciende, una cámara graba, un actor ensaya su parlamento. La industria cinematográfica puertorriqueña aún enfrenta complicaciones para forjar su identidad, y adaptar la esencia tradicional del cine se ha convertido en un objetivo clave para los cineastas y actores emergentes. Con el constante aumento del servicio de streaming, el formato del cine tradicional continuará transformándose con el fin de preservar su valor cultural ante las nuevas generaciones. Las luces del Roosevelt se apagaron, pero quizás, en un formato diferente, en una pantalla distinta, volverán a encenderse.
